Volumen 3 - Número 1 - 2009

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cronica

Humanizándonos en la atención de salud (de Girasoles junto a Sauces)(1)
Dr. Mario Marchant L.
Sub Jefe Servicio de Pediatría. Unidad de acompañamiento de enfermos. Clínica Santa María.
mmarchant@csm.cl

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          La mejoría en las condiciones de salud ha tenido progresos significativo cuyos resultados, se evidencian en los indicadores de salud de la población. Estos logros –aún posibles de mejorar– han permitido ampliar la visión ya no a lo inmediato como fueran los indicadores de mortalidad y desnutrición infantil sino que, atendiendo a la transición epidemiológica(2,3) se han abierto a intervenciones de prevención, conceptos de equidad, oportunidad y calidad de vida(4). No obstante estos logros, los usuarios aún manifiestan con relativa frecuencia su disconformidad ante el trato recibido así como también, la deshumanización percibida(5).

          En respuesta a lo mencionado, se abre un campo en que los conceptos de persona, dignidad, respeto, humanidad(6), adquieren especial importancia. En este contexto se proponen a continuación algunos elementos orientadores que ayudan a proveer una atención de calidad, considerando lo central de la vocación de los miembros de los equipos de salud.

La acogida

          La acogida será la primera vivencia del enfermo al ingresar a una institución de salud. En este sentido, sin duda debemos considerar el trato. ¿Con qué actitud se le recibe, ya sea por el personal administrativo o directamente por los miembros del equipo de atención?, ¿hay gestos de amabilidad y humanidad?, ¿somos capaces de hacer percibir al paciente y su familia lo importante y único que es él para nosotros o lo hacemos sentir que sólo es uno más en la estadística para cumplir una meta?

El alto nivel de ansiedad que se experimenta al ingreso ha de ser considerado y, por lo tanto es importante informar detalladamente los pasos a seguir, las medidas de estudio y el tratamiento a efectuar. La misma estructura física del lugar, su distribución, aseo, etc. han de ser también tomados en cuenta de modo que –teniendo como centro al paciente– logremos su satisfacción creando un ambiente de seguridad tanto físico como relacional de humanidad y acogida.

El paciente centro del quehacer

          Las características del pasado reciente, en términos de relación médico-paciente(7), han cambiado y ya la última palabra no es la del médico.

          Hoy los medios de comunicación y la cultura han puesto al paciente en otro nivel y, requiere que se le reconozca su capacidad de intervenir en el proceso de salud y enfermedad. Ha habido un emponderamiento del enfermo(8,9) que desea ser actor de esta experiencia, “su experiencia”, lo que implica un impostergable trabajo de información entre otros, estructurado en el consentimiento informado.

          La información por tanto será un acto de reco- nocimiento de la persona, de su derecho, el que ha de ser respetado cuando las condiciones lo permitan tanto por el equipo médico como por su familia. Se deberá entonces estar debidamente capacitado para una adecuada comunicación en especial, cuando la información a entregar sea una mala noticia(10-12). La información lejos de ser una amenaza, al ser bién canalizada y debidamente entregada de acuerdo a un buen conocimiento de las peculiares características del paciente, se transformará en una herramienta positiva en el tratamiento al incorporar activamente al paciente en el proceso de curación.

          Será centrado en el paciente toda determinación administrativa y organizacional, compatibilizando adecuadamente los criterios de eficacia y competitividad de orden económico o científico con lo humano; considerando sin duda al paciente pero sin olvidar al personal que entrega la atención, ya que, comparte con el enfermo la misma humanidad y dignidad. Del mismo modo, la tecnología y la ciencia estarán al servicio de la persona y no la persona al servicio de éstas.

Humanidad

          El hospital es un lugar privilegiado que invita a entregar atención y a entregarse al necesitado sin vergüenzas, con la delicadeza que cada uno quisiera se le tratara al estar en la condición de enfermo: siendo visto como un ser único, con una historia particular y poseedor de una dignidad irrenunciable(13,14).

          Será entonces la calidad de la relación entre el ayudado y de quienes proveen la ayuda, el grado de humanidad que posea la institución.

Integralidad del enfermo

          Limitarse a curar un corazón infartado es minimizar lo que el hospital debe entregar, es olvidar las dimensiones de la persona. Tal vez, éste sea el gran peligro de la especialización y subespecialización, peligro que debemos evitar no olvidando la integralidad de la persona en sus dimensiones: física, emocional, intelectual, social, valórica y espiritual(15). Es responder humana e integralmente a las necesidades descritas por Maslow(16).

          El paso por el hospital ha de ser la oportunidad de curar pero también, de sanar y, porque no decir, de ser instrumento para salvar(17).

Trabajo en equipo

          Es impensable una buena atención, si quienes la entregan, no se conforman como un equipo; si sus miembros compartiendo una vocación de la mayor jerarquía, no se organizan para responder al enfermo.

          ¿Quién a pesar de su más exquisita formación académica puede prescindir de sus compañeros de trabajo y enfrentar en soledad el requerimiento del enfermo?

          En la estructura de la atención sanitaria cada miembro cumple un rol, que por simple o complejo que parezca da como resultado, la respuesta que el enfermo busca con mayor o menor urgencia.

Formación permanente

          La rápida e imparable evolución del conocimiento, obliga a los miembros de los equipos de salud a una atenta disposición a la formación permanente, que como resultado enriquece la atención, le agrega valor y la transforma. Así la formación permanente, debe ser par te constituyente del quehacer del hospital disponiendo de los recursos, de acuerdo a las necesidades del personal y a los objetivos de la institución.

Competencia

          La competencia del personal producto de su formación es determinante para la mejor entrega de servicios, tanto del punto de vista médico, como organizacional. Es esta competencia en el quehacer, la que asegura la calidad de atención, la seguridad y fidelización del paciente quien ha de descubrir coherencia entre los principios, la visión y la misión del hospital con las acciones de salud recibidas.

Transparencia

          Transparencia, en la relación con los pacientes, brindándoles una atención acorde a su dignidad de persona.
          Transparencia, que incorpora también al personal, en cuanto a la relación entre ellos mismos y con la administración.
          Transparencia, que debe ser regida por principios éticos en todos los estamentos del centro de salud.

Pertenencia

          No es suficiente para  los trabajadores del hospital, su sola asistencia  para cumplir con una función determinada. Para humanizar  el hospital es necesario  reconocerse como parte de él, con un sentido de orgullo, compartiendo la alta misión para con el enfermo y la sociedad y de este modo, participando en la institución que le cobija valorando en ella la oportunidad de autorrealización.

Esperanza

          Es el hospital,  un centro de esperanza   para quien  acude  en busca  de alivio  a su dolor  y, la actitud  de quienes  trabajan  en él deberá  ser de ayuda  para permitirle  mirar hacia  adelante  y creer  en lo que es posible.  No es aceptable  un hospital  sin esta virtud  superior,  incluso  en los inevitables  casos en que los esfuerzos  médicos sean superados  por la realidad a veces, olvidada por nuestro  estilo  de sociedad  que nos lleva  a pasar  por alto nuestro  ser finito. Tal vez sea en estos momentos, donde la esperanza y el sentido de trascendencia cobren un valor habitualmente desconocido o no valorado.

          Finalmente se espera que lo propuesto, inquiete las conciencias de quienes hemos tenido el regalo de la vocación de servicio al enfermo y, al mismo tiempo  sea un mapa de ruta para todos aquellos que ven en el enfermo,  a un hermano  a quien servir como enseña  San Camilo  de Lellis : “con más corazón en sus manos...con más amor” (18).

Bibliografía

  1. Pangrazzi, Arnaldo. Girasoles junto a sauces . En Diálogo Con Los Enfermos. Un decálogo para humanizar el hospital de hoy. Editorial Sal Terrae. Maliaño (Cantabria) 2000; p. 42-57.
  2. Albala C, Vio F, Robledo A, Icaza G. La Transición Epidemiológica en Chile. Rev Med Chile 1993; 121: 1446-1455.
  3. Szot Meza J. La transición demográfico-epidemiológica en Chile, 1960 -20 01. Rev. Esp. Salud Publica. [online]. 2003; 77(5): 605-613. <http://scielo.isciii. e s / scielo.php? script = sci _ art text & pid = S1135 - 57272003000500009&lng = es&nrm =iso>.
  4. Minsal. Objetivos Sanitarios para la Década 2000-2010 El Vigía 2002; 5(15). ISSN 0717- 392 x.
  5. Pawlikowski, M. Dehumanization of Contemporary Medicine: Causes and Remedies. Neuroendocrinology letters 2002; 23(1): 5-7.
  6. García Férez J, Alarcos, Francisco J, En 10 Palabras Clave en Humanizar la Salud. Humanizar; Salud. Editorial Verbo Divino. Navarra 2002; 25-110.
  7. Rodríguez PA. Modelos de la relación médico-paciente. Reflejos de la deshumanización de la salud. Ars Médica 2006; 12: 95-106.
  8. Horwitz N. “El cambio en la práctica médica. Desafíos psicosociales para la profesión”. Rev Med Chil 2004; 132: 768-772.
  9. Vargas Cariola. “Rasgos de la autoimagen social y profesional de los médicos (1872-1925). Ars Médica 2001; 3: 103-126.
  10. Carrillo ER, Contreras CNA, Remolina SM, Ramírez RFJ. Comunicando malas noticias en la Unidad de Terapia Intensiva. Rev. Asoc. Mex: Med Crit Ter Int. 2007; 21: 194-199.
  11. Kathleen L. Meert, et al. Parents´ Perspectives Regarding a Physician-Parent Conference after Their Child´s Death in the Pediatric Intensive Care Unit. J. Pediatr 2007; 151: 50-55.
  12. Kathleen L. Meert, et al. Parents´ Perspectives on Physician-Parent Communication Near the Time of a Child´s Death in the Pediatric Intensive Care Unit. Pediatr. Crit Care Med 2008; 9: 113-114.
  13. Brusco, Angelo. Humanización de la Asistencia al enfermo. La humanización del mundo de la salud. Humanizarse para humanizar. Editorial Sal Terrae. Maliaño (Cantabria). 1999; 11-14, 43-47.
  14. García J, Alarcos FJ. 10 Palabras clave en Humanizar la Salud. Humanizar; Salud. Editorial Verbo Divino. Estella (Navarra) España 2002; 13-110.
  15. Wall RJ, Engelberg RA, et al. “Spiritual care of families in the intensive care unit”. Critical Care Med 2007; 35: 1084-1090.
  16. Maslow AH. A Theory of Human Motivation.(1943). Originally Published in Psychological Review, 50;pp. 370-396.
    < http://psychclassics.yorku.ca / Maslow / motivation.htm.>
  17. Magliozzi P. De la Salud Biológica a la Salud Biográfica. Humanización y Salud. La Humanización de la Salud, Definición y Contexto Actual. Ediciones Universidad Católica de Chile. 2006; pp. 29-44.
  18. Colafranceschi C. ¡Más Amor en esas Manos! Un Santo al Servicio de los Enfermos Santiago (Chile) Ediciones Universidad Católica de Chile. 2006: 77.